Cada 1 de agosto, Catamarca comienza un nuevo mes con una palabra que atraviesa gran parte de la identidad andina: agradecimiento.

Es el Día de la Pachamama, una celebración profundamente vinculada con la tierra, los alimentos, la vida comunitaria y la relación de reciprocidad que las personas mantienen con la naturaleza.

En distintos puntos de la provincia, especialmente en el oeste y en la Puna catamarqueña, comunidades y familias se reúnen para agradecer por todo aquello que la tierra brinda y pedir protección y prosperidad para el ciclo que comienza.

¿Qué significa Pachamama?

La palabra Pachamama suele traducirse como Madre Tierra, aunque su significado dentro de la cosmovisión andina es mucho más amplio.

La Pachamama representa la tierra que alimenta, los ciclos de la naturaleza, la fertilidad, el sustento y el espacio en el que se desarrolla la vida. No se trata solamente del suelo que pisamos, sino de una forma de comprender la relación entre las personas, la comunidad y el mundo natural.

Por eso, el Día de la Pachamama no es únicamente una festividad. Es un momento de reconocimiento y gratitud hacia aquello que permite la existencia: el agua, los alimentos, los animales, los cultivos, las montañas y el territorio.

¿Por qué se celebra el 1 de agosto?

De acuerdo con la tradición andina difundida por Visit Catamarca, el 1 de agosto señala el comienzo de un nuevo ciclo agrícola.

En este momento del año se agradece lo recibido y se pide protección y abundancia para el período que comienza. Aunque el primer día del mes es la fecha central, en algunas comunidades las ceremonias y homenajes continúan durante agosto.

Las formas de celebración no son idénticas en todos los lugares. Cada comunidad conserva prácticas, alimentos, palabras y tiempos propios, transmitidos de generación en generación.

¿Qué es la corpachada?

Una de las ceremonias más representativas del Día de la Pachamama es la corpachada.

El ritual comienza con la apertura de un pequeño pozo en la tierra. Allí se depositan alimentos, bebidas, hojas de coca, semillas y otros elementos simbólicos.

La ofrenda expresa un principio de reciprocidad: devolverle a la tierra una parte de todo lo que ella ofrece.

La ceremonia puede incluir sahumos, coplas, música, palabras de agradecimiento y alimentos compartidos. No existe una única manera de realizarla, ya que las prácticas cambian según las costumbres de cada familia y comunidad.

La celebración de la Pachamama en Catamarca

En Catamarca, la tradición se encuentra especialmente presente en las localidades del oeste provincial y de la Puna.

Departamentos como Belén, Antofagasta de la Sierra, Tinogasta, Santa María y Andalgalá conservan una fuerte conexión con las prácticas agrícolas, pastoriles y comunitarias vinculadas con la tierra.

En estos territorios, la Pachamama no aparece únicamente como parte de una fecha del calendario. Está presente en la vida cotidiana, en los cultivos, en la crianza de animales, en los tejidos, en los alimentos, en las coplas y en la manera en que las comunidades se relacionan con los cerros, el agua y los caminos.

Durante las celebraciones pueden reunirse familias, autoridades comunitarias, copleros, músicos y visitantes. El momento central suele ser la ofrenda, acompañada por palabras de agradecimiento y reflexión.

Coplas, sahumos y alimentos compartidos

La ceremonia no se limita a depositar ofrendas.

Las coplas y el sonido de la caja acompañan muchas celebraciones de la región. El sahumo crea un momento de limpieza, recogimiento y conexión, mientras que los alimentos compartidos fortalecen el sentido comunitario del encuentro.

En algunas actividades también se ofrece caña con ruda, una costumbre presente en diferentes zonas del Noroeste Argentino. Sin embargo, no todas las comunidades incorporan los mismos elementos, por lo que es importante evitar generalizaciones. En la celebración de 2026 organizada en la Casa de la Cultura de Catamarca Capital, por ejemplo, se anunció una corpachada acompañada por coplas y un brindis con caña con ruda.

¿Puede participar un turista?

En muchas celebraciones los visitantes son recibidos y pueden acompañar determinados momentos de la ceremonia. Sin embargo, participar requiere una actitud diferente de la que solemos adoptar frente a un atractivo turístico convencional.

No se trata de un espectáculo preparado para una fotografía. Es una expresión espiritual, cultural y comunitaria.

Antes de tomar imágenes o grabar videos, es recomendable pedir autorización. También es importante escuchar las indicaciones de quienes conducen el encuentro, mantener una distancia prudente y evitar tocar las ofrendas o interrumpir el ritual.

En algunos casos se invita a los presentes a acercar una ofrenda. En otros, solamente participan determinados integrantes de la comunidad. La mejor forma de actuar es observar, escuchar y seguir las indicaciones de los anfitriones.

Recomendaciones para vivir la experiencia con respeto

Si durante un viaje por Catamarca tenés la posibilidad de participar en una celebración de la Pachamama:

Pedí autorización antes de fotografiar o filmar personas.

No ingreses al espacio ceremonial sin haber sido invitado.

Evitá realizar poses o fotografías invasivas frente a las ofrendas.

No toques alimentos, vasijas, hojas de coca ni elementos rituales.

Escuchá las explicaciones de los referentes locales.

No reduzcas la ceremonia a una “curiosidad” o una oportunidad para generar contenido.

Priorizá la experiencia, el aprendizaje y el encuentro por encima de la fotografía.

Viajar también es aprender a agradecer

Conocer Catamarca implica mucho más que recorrer montañas, salares, volcanes o caminos.

También significa descubrir las historias, los saberes y las tradiciones de las personas que habitan esos territorios.

El Día de la Pachamama nos recuerda que los paisajes que admiramos no son escenarios vacíos. Son territorios vivos, cargados de memoria, identidad y significado.

En Norali Aventura creemos que viajar puede ayudarnos a construir una relación más consciente con los lugares que visitamos.

Una relación basada en la curiosidad, pero también en el respeto. En la aventura, pero también en la escucha. En el disfrute, pero también en el agradecimiento.

Porque en Catamarca, la tierra no es solamente paisaje.

 

Es memoria, alimento, identidad y hogar.

 

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